América, laberinto donde la ley “causa efecto” ha dimensionado filigranas, teje puentes entre tiempo, mundos, vida y muerte. Prueba de ello es la vitalidad estética del ayer y del hoy, por cuyos ecos difundimos nuestra magnificencia cultural. Desde esta visión, sin olvidar de donde viene, Cecilia Piedra proyecta los vértices mágicos de este continente, su obra plástica interrelaciona pasado con presente; las gamas del mestizaje; los ecos precolombinos que se manifiestan con belleza y a ratos con coraje, delatando la estirpe de la mujer que no olvida el erotismo, la tierra y el sueño. Sus composiciones plásticas se sustentan en telares de cabuya, al igual que los pájaros encantados en el aire, sus obras crecen pródigas en elementos coherentes con la visión andina donde se desarrollan y multiplican.
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