Quizás no ha pintado toda su vida, pero en su obra se plasma todo lo que es vida; se advierte transformación y continua expresión de cambio y está más cercano a las fuentes primarias de los hechos, de los pueblos, de su historicidad.
En su obra existe un color para definir sus sentimientos, hay una línea, un rasgo, un gesto, un movimiento, hay una fuerza dinámica y cambiante.
En su cuadros ha profundizado el significado de su propia persona y del mundo metafísico que le rodea . . .
Rafael Eduardo Gutiérrez
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