Sus Obras fusionan el equilibrio de la estética y la dinámica, el reflejo de la emoción y el intimismo, así como la naturaleza de la ternura y la fuerza. La figura femenina encabeza la temática pictórica.
Para Villamarín la mujer no representa una belleza sensual, sino que es el símbolo de la maternidad, la finura y la valentía espiritual. Con su forma excepcional de apreciar la belleza, muy distante de la interpretación de los demás: "Yo rindo culto a la belleza y no
creo en la fealdad. Solo es feo aquello que por ser ficticio, sofisticado y muy elaborado no es natural. Para mí la belleza humana no está representada por el físico, sino por la personalidad y fa imaginación".
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