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Rubén Molina PDF Imprimir E-mail
 ImageLa  noche de por si es una maldición, un espacio oscuro del tiempo donde los demonios más inimaginables tocan el espejo y escapan amorfos sin rencores ni tapujos a repintar las cosas con el pecado lujurioso de su nombre, con la anarquía diabólica de sus rictus. Estos son los hijos nocturnos de Rubén Molina, hechos piel en la palabra, teñiendo la vida de metáforas. Si no escapas y te refugias de estos versos y cuentos puedes caer en  el abismo de pensar diferente y ser verdaderamente  libre.
CUANDO  YO MUERA

 

Cuando yo muera
Me abrazare a mi sombra
Me beberé de un sorbo la tierra
Y dejare
El ultimo latido
Sembrado entre la hierba
Cuando yo muera
Moriré contigo
Y finalmente dejare que te marches
Al olvido

 

Cuando yo muera
No escucharas mi grito de agonía
Me moriré solo
Así como vine al mundo
Sin un recuerdo que me atraviese el alma
Y confesándole mis pecados a la vida.
No me importara entonces
Haber nacido ángel o demonio
Ni haber bebido el néctar de mil pubis
Me iré libre

Y volveré
Al santuario donde un día
Apresuradamente vine a la vida
Y en este inmenso circulo
Regresare al principio
Mientras busco nuevamente

Nacer de los brazos de un niño


LA NOCHE DE SANTA MINA

 

Te escucho en el silencio de la noche
En tu rostro de ocarina
En tu caminar de gacela
Y en el bolero de la esquina
Eres mil pompas de jabón
Que nacen y mueren
En el mismo instante.

Por ti perdí el camino al vacío
La noche de hogueras
El llanto y las metas.
También se quedaron contigo
Las auroras más queridas,
Los cantos de mis cigarras madrugadoras,

Las guitarras,
Y algunos de mis pinceles con alas.
Te escucho dentro,
Muy dentro de mi pecho
Allí, donde se revelan mis poemas

UMBRAL

Alguien me arrastro
Hacia este laberinto de piratas
Y me dejo sentado
Inconsciente, desnudo y amnésico
En el umbral del ombligo
De mi madre
El ángel de la imaginación
Hizo descubrir el sendero

Y los calvos emisarios del desvelo
Me mantuvieron firme
Ante el desfile de los muertos
Vine a redimir a las putas
A dar abrigo a los desamparados
A pintar el color de mis desvelos
A escribir versos callejeros
A soñar cualquier sueño de poetas
A mantener la vida quieta
Vine de soñar un sueño
Y despierto en otro de igual sendero
Vine a ver fantasmas
Deslizándose entre las puertas
Y a vos dudosa calavera
Cazarme
Cuando despierta la aurora

SOLILOQUIO GAY

Apagó repentinamente el candil,
Se ajustó el brassiere y se contempló en el espejo.

Eran bellos sus senos.
Acomódese el mechón desplomado en su frente
Y borró de la comisura de sus labios el desliz de un carmín Inquieto.
Se balanceó en sus tacos
Y extendió los brazos como si fueran alas
Sonrió discretamente con la picardía de saberse bella, por un día siquiera.
Se colocó la ropa como un sereno maniquí y se ajusto el ligero, después como último tono se miro al espejo.

Sus tobillos delgados
Los  muslos carnosos
Y esa pequeña panty
Comprada en un momento de gloria.
Y otra vez esa maldita  molestia
Que tantas desventuras logro darle
Cuando se escapaba de entre las piernas.

Así, se sienta en su auto,
Enciende un cigarro.
Esta noche hay luna llena

 CANTA PEPE QUEVEDO

Me asusta tu rostro reflejado
En mi espejo
Vieja polilla de la realidad tirana
Como nosotros nadie!
Gerenciales delincuentes
Mitad sabiduría
Mitad conciencia callejera

Dime viejo poeta
Sabidillo dios me guarde
Y todavía sigues muriendo
¿Entre preguntas y admiración!!
Algún día relatare tu epitafio y diré por ejemplo
Que envejeciste en el instante
de tu nacimiento,
pájaro genial de los contrastes.

Déjame mirarme en tu silencio
Monstruo vital
Carita de payaso
Así que canta Pepe Quevedo

Canta
Que al final cuando estas ebrio
Siempre cantas

QUIEN
Quien sabrá de mi esperanza
Quien dirá para entonces
Que tuve entre los sueños
Miradas azules.

Que  amé como la brisa del viento
Y te cubrí con mis brazos de lluvia.
Que parí hijos,  di versos,
y proclame bajo el sol
la palabra, para convertirme
en una estatua de sal
con una placa que
recuerda mis nostalgias.

Por que esta soledad ingrata?
Acaso el amor se muere cuando nace,
O es que acaso mi suicidio se adelantó
A mi nacimiento

Por que no puedo despellejarme
Para que veas mi hermosura.
Ni comprarme una caricia en la esquina
para ser el mercader de una raza baldía.

No quiero tratar con blancas, ni negras
Tampoco con algo que tenga sabor
A amargura.
Yo vivo aquí
en la misma esquina
con los viejos vicios
y mí ahogada poesía.

Cada tarde vuelvo a casa,
cuando encuentro el camino.
A mirar la misma desidia
y  mi amor que se muere
Por que cada ves

Es........ Más frió
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