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MARTES DE BUEN CINE: LOS NIÑOS INVISIBLES |
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La Casa de la Cultura presenta el martes 21 de febrero a las 19H00 en el teatrino “Franklin Cárdenas” la película colombiana “Los Niños invisibles” a las 19H00, la entrada es completamente libre.
La película, dirigida por Lisandro Duque, ahora mismo, cuando los cines del mundo se abarrotan de millones de espectadores dispuestos a ver a un niño mago llamado Harry Potter, amo y dueño de los sentidos y dineros ajenos, en Colombia otro niño llamado Rafael llama la atención de los aficionados al Séptimo Arte.
Rafael no es Harry, aunque también cuenta con once años, es gordito y vive con su familia en los años cincuenta en una finca alejada de la ciudad, en un pueblo tranquilo en medio de la violencia política (situación paradójica, lo cual no es extraño en un país donde lo contradictorio parece ser la norma, no la excepción), época en la cual las historias familiares a la hora de la cena convocaban al hogar y la única novedad comenzaba a ser una caja que parecía un radio con líneas en blanco y negro llamada televisión. Rafael tiene cabello negro pero sin cicatriz en la frente, y sólo tiene un interés en su corta vida, su linda vecinita, quien juega con su ensortijada cabellera y está próxima a celebrar su cumpleaños número doce. Rafael no es mago como Harry, pero está convencido del poder de la hechicería y los conjuros, y gracias a un folleto prohibido para quienes no han hecho la primera comunión, con sus dos mejores amigos, está convencido de haber logrado su propósito: ser invisible. Para lo cual los tres pequeños deben sufrir las tribulaciones que implica conseguir los ingredientes de su maleficio. Hay otra gran diferencia entre Harry y Rafael, el primero no sabe lo que quiere, simplemente va encontrando su destino, mientras que el segundo ha descubierto la gran fuerza que hace girar al mundo: el amor. Es un niño víctima de esa enfermedad gloriosa sin cura, desea a toda costa ser invisible para impresionar a una niña de quien está enamorado.
Lisandro Duque no es la señora Rowling ni el señor Columbus, pero demuestra que sin necesidad de tener doscientos millones de dólares y una campaña publicitaria mundial, se puede escribir, producir y dirigir una buena película. Los niños invisibles (Colombia, 2001), es un filme que mezcla la ternura, inocencia y picardía pueriles, con esa gran carga de nostalgia que llevamos quienes nos alejamos de la edad dorada pero nos aferramos a la memoria. Es posible (lo cual es una lástima) que esta película no sea apreciada por quienes accidentalmente lean esta nota. Pero no podía dejar de comentarla, porque no sólo Harry Potter es un niño mágico. |